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Estamos a febrero y aquí va el primer post del año. ¿Que cómo llevo lo de los propósitos? Estupendamente, ¡salta a la vista!

Últimamente todo es trabajo, trabajo, trabajo. Tengo tanto trabajo que ni me lo acabo ni tengo tiempo para mí ni para mis buenos propósitos. Me encanta lo que hago y no me ha importado nunca pasar muchas horas “dándole caña”, pero desde hace poco me estoy planteando si debería aflojar y hacer otras cosas, léase pasar tiempo de calidad con mi familia, hacer cursos, juguetear con la raspberry pi, salir a correr, escribir alguna entrada en el blog que no sean solo excusas… y un largo etc.

Por eso empecé a tomarme fines de semana de 3 días en la oficina de uno de mis clientes. Pero como durante mi “finde largo” trabajo para otros, resulta que sigo trabajando 7 días a la semana y de todas las cosas que me gustaría hacer no hago ninguna sin pensar todo el rato “a ver si acabo pronto, que tengo trabajo que hacer”. Y todo eso no es bien.

A ver, tener trabajo es bien, que no se me malinterprete… simplemente la culpa es mía que no se me organizar mejor. Al menos he aprendido a decir “NO” rechazando dos proyectos esta semana y también he aprendido a delegar en personas de confianza. ¿En qué momento hay que empezar a subcontratar? ;)

Y muy lejos de aflojar, en breve empiezo un nuevo proyecto que me hace mucha ilusión. Una pista:

[Los fresones rebeldes – De profesión, profesora]

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